De Faro en faro y sigo porque me ha gustado.

Si ya conoces un poquito las Rías Baixas te habrás dado cuenta de que están llenas de lugares espectaculares, pueblos con encanto y paisajes con vistas de película.

Uno de estos lugares increíbles es Cabo Home y sus faros.

Rutas por Cabo Home

Cómo llegar:

Llegar a Cabo Home no es complicado. 

Cabo Home está situado en el pueblo de Donón en la parroquia canguesa de O Hío y si sigues los pasos que te voy a recomendar, te aseguro que no te perderás.

Aunque no existe nada seguro…

Bien, una vez estés en la provincia de Pontevedra y más en concreto en la comarca del Morrazo con la cabeza puesta en viajar hasta el espectacular Cabo Home, tienes 2 formas de llegar.

Más bien 2 vías desde las cuales puedes acceder a O Hío.

Puedes llegar a través de la ruta costera de Bueu a Cangas y viceversa. Si lo prefieres también puedes tomar la autovía del Morrazo hasta la parroquia de Aldán y más tarde hasta la parroquia de O Hío.

Una vez aquí, ir hasta Cabo Home, en el pueblo de Donón, será pan comido ya que está muy bien indicado. De todas maneras aquí te dejo un mapa de cómo llegar desde el centro de Cangas.

Si sigues el mapa llegarás al famoso aparcamiento de la conocida “caracola” desde donde podrás ver unas puestas de sol dignas de cualquier película de Hollywood.

Puedes aparcar en la “caracola” y empezar tu ruta por los Faros de Cabo Home desde allí o si no tienes muchas ganas de andar, puedes seguir el camino de tierra con tu coche o moto hasta la playa de Melide, donde encontrarás otro aparcamiento.

Personalmente te recomiendo dejar el coche en la Caracola, así podrás ir disfrutando de la caminata a través de sus acantilados y ayudarás a no contaminar. 🙂 ¡Todos ganamos!
Incluso si vas a pasar el día entero, desde la caracola también puedes ir hasta el Monte Facho, pero eso te lo cuento otro día.

Aquí te dejo una fotillo que sacamos ¡Menudas vistas! 😍😍😍 Todo Cabo Home con las Islas Cíes al fondo.

Recomendaciones

La ruta al completo te puede llevar entre 2 y 3 horitas más o menos, depende de las paradas que vayas haciendo.

El nivel de dificultad es más bien bajo, pero no es en su 100% apto para personas con movilidad reducida. Si tienes alguna duda, escríbenos y estaremos encantados de ayudarte y recomendarte los mejores lugares para que puedas disfrutar de Cabo Home.

Si no estás acostumbrado a rutas de senderismo, también te recomiendo que lleves una botellita de agua. La podrás rellenar por el camino, poco antes de llegar a la Playa de Melide.

Recuerda que se trata de un espacio natural, por lo tanto, desde VenAlMorrazo, siempre abogamos por el respecto hacia el medio ambiente. Me imagino que como a nosotros, a nadie le gusta pasear y encontrarse “intrusos” que deberían estar en cualquier bolsillo o papelera. Es para el disfrute de todos.

Puedes hacer la ruta a pie, pero no es la única manera, también puedes hacerla en bici o a caballo. No sé si me queda alguna otra forma de hacerlo atrás.

Ahhh Cabo Home es pet-friendly, solo tienes que acordarte de recoger sus necesidades para que así los demás no pasemos un mal rato 😏😏😏.

Empezamos la ruta

Nosotros decidimos aparcar el coche en la caracola y empezar nuestra ruta desde allí.

Nada más empezar a andar seguro que te llama la atención una “casa redonda” aún en construcción, que sinceramente no tengo muy claro su propósito… si lo sabes, puedes dejarlo en los comentarios :-). Creememos que puede ser un restaurante circular en movimiento. Pero… ¡Quién sabe!

Como te decía, dejamos el coche y empezamos la caminata por la impresionante costa de la vela y sus espectaculares e imponentes acantilados, llenos de su característica vegetación: los toxos, que destacan con sus vivos colores en diferentes tonalidades de verdes y amarillos.

Como hacía bastante calor y era un día de primavera a las 4 de la tarde, decidimos tomar el primer desvío. Este nos llevo por el lado Sur de Cabo Home y de esta forma evitamos un poco el sol y nos aprovechamos de la poca sombra y brisa que había.

Este camino, un poco menos habitual de lo normal para hacer de “ida” fue un gran acierto. Nos permitió respirar, disfrutar de los grandes paisajes y además descubrir especies de vegatación autóctona. Incluso algún que otro animal salvaje como las libres y alguna que otra culebrilla pequeña que al escuchar nuestros pasos se alejaba.

Además pudimos disfrutar de las grandes vistas que nos brindaban las playas de Barra, Viñó y Nerga de fondo.

Siguiendo por los caminos de tierra y custodiado por una gran arboleda llegamos al primer faro: Faro Punta Subrido.

Este faro llama la atención de todos sus visitantes porque es una torre blanca con algunos detalles en azul oscuro que se alza unos 13 metros de altura.

Sacamos unas fotos preciosas con la Ría de Vigo y las espectaculares Islas Cíes de fondo y seguimos con nuestro camino. Todavía nos quedaban 2 faros más por admirar antes de volver al punto de partida y disfrutar del mejor de los premios. Más tarde os lo cuento.

Para llegar al siguiente faro, atravesamos la arboleda para seguir nuestra caminata paseando por la Playa de Melide. Si te gustan las playas de arena blanca y aguas cristalinas, rodeadas de pequeñas dunas y grandes arboledas esta es tu playa. Además todo este entorno natural es un lugar protegido por Red Natura 2000.

Eso sí, aquí el agua está un poco más fría de lo normal, porque estás casi en mar abierto. Pero nada que no pueda resolverse después de varios intentos.

Y aunque la playa está prácticamente en mar abierto, no suele tener gran oleaje, por lo que te puedes bañar tranquilamente y disfrutar de sus vistas hacia los faros y las Islas Cíes.

*Un dato importante para los que hagáis esta caminata con vuestro amigo peludo o simplemente para los que queráis refrescaros…Justo antes de bajar a la playa hay una fuente, fíjate bien porque aunque es bastante grande está un poco escondida y se camufla con la vegetación.

Después de atravesar la playa llegamos al siguiente faro: Faro Punta Robaleira, aunque normalmente se le conoce por el Faro Rojo de Cabo Home. Me imagino que ya sabrás porqué.

A diferencia del anterior, este faro tiene poca altura, gran anchura y es de color rojo. Estuvimos un buen rato viendo y escuchando cómo rompían las olas en los acantilados. Os recomiendo hacer muchas fotos, con las Cíes de fondo y el Faro a vustro lado.

Estas son algunas de las que guardo en mi colección personal. 😉😉

Si te fijas bien, cerca del faro también podrás ver una cruz de piedra. Se puso en recuerdo a un marinero fallecido.

Tenemos que recordar que Cabo Home protege a la Ría de Vigo junto con las Islas Cíes, de los grandes mares del Océano Atlántico. Además, aquí el invierno no es que sea muy tranquilo, sino que todo lo contrario, “pega” el viento y el oleaje contra toda la costa, que no veas… Creo que se puede apreciar en sus escarpados acantilados.

Así que si te cuadra visitar el faro en algún día de invierno, con mucho mar, ándate con ojo porque las olas suelen romper con tanta fuerza que llegan fácilmente hasta el faro e incluso lo atraviesan.

Seguimos con nuestra caminata hacia el siguiente y último faro que íbamos a ver esa tarde: Faro Cabo Home.

Situado en la punta de Cabo Home, en la parte más occidental de la península del Morrazo, señalando así la entrada a la Ría de Vigo para los grandes barcos.

¿Te imaginas entrar en un crucero entre las magníficas Islas Cíes y Cabo Home? 🤩🤩

Yo por ahora no puedo imaginármelo, pero me encantaría.

(Aquí tengo que hacer un pequeño inciso, para explicar a nuestros amigos ingleses, que “Home”, (sin pronunciación de la H) significa “hombre” en gallego y no “hogar” como nos preguntaron algunos visitantes).

El faro de cabo home, impresiona a cualquiera de sus visitantes, con alrededor de 18 metros de altura y ese color blanco con pequeños detalles en azul oscuro no deja indiferente a nadie.

Desde su mirador, puedes ver las Islas Cíes y la inmensidad del Océano Atlántico.

Sin lugar a dudas un lugar espectacular para sentarte, descansar un ratito para tomar fuerzas para el camino de vuelta y simplemente observar los acantilados de la Costa de la Vela y perder la vista en el horizonte.

Seguimos nuestra ruta de vuelta a la caracola, ahora si que sí, por el camino más directo y habitual y con un mogollón de fotos nuevas, los pies cansados y muchas ganas de sentarnos a tomar algo fresquito. Pero sobre todo regresamos sin lugar a dudas dejando atrás un lugar asombroso y lleno de particularidades.

¡No te lo puedes perder!

Ya para terminar el día nos sentamos en una de las terrazas para ver la increíble puesta de sol ¡Recomendadísima!

Y aquí te dejo el regalo del que te hablaba. Espero que las disfrutes tanto como yo.

Sara Pombal | Copywriter

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